lunes 4 de febrero de 2008

Más vale morir de pie, que vivir arrodillado.



Wendy: La vaca mestiza que revoluciono al ganado.

Capitulo Primero


- Hija, esta vaca es tuya - dijo el abuelo a la niña. Ella miro emocionada a la pequeña ternera que devolvía una mirada asustada. Tenía 7 meses, y miraba todo con mucha curiosidad, la habían bautizado como Wendy, la pequeña Wendy.


Wendy pastaba junto a las demás vacas. Estaba feliz escuchando a su madre, acostumbraba a contarle cuentos de prados y prados solo para las vacas y que algún día irían allá. Wendy soñaba con ello cada noche, estaba contándole sobre su abuelo que vivió en otro continente o algo así, cuando en eso entra aquel que ella conocía como "amo", venía con un lazos y con unos muy ruidosos y molestos animales que le gritaban y perseguían. Todas corrieron, se sentía un cierto pánico en el ambiente. ¿Su madre?, la busca con la mirada, no la ve. Corre entre las patas de las enormes vacas que se empujan unas con otras, pero no la ve, esta asustada. Hay un silencio, el hombre con esos ruidosos y pequeños animales se han ido. Wendy se calma, pero su madre no está. Se la habían llevado.


Quedo sola, habían otras vacas claro, pero sabía que nadie la cuidaría y protegería como aquella vaca que llamaba mamá. Sintió odio, ganas de vengarse contra el que le arrebato a su madre, pero se resistió, que podía hacer alguien como ella, pensó.


Habían pasado 2 años desde aquella trágica escena, había crecido al igual que su odio por ese humano que arruino su vida. Estaba sentada bajo un sombra, y las empezaron a rodear, ya estaba acostumbrada, también se había acostumbrado a esos ruidosos animalitos que la molestaban, caminó, las llevaron a un corral, sucio, húmedo, estrecho. Sentía rabia, ninguna de sus compañeras entendía que podían vivir una vida mejor. Estaba sofocada pensaba en su madre, en el hombre que se la había arrebatado. Todos sus pensamientos venían demasiado rápido a su cabeza. Cuando recapacito, se dio cuenta que estaba saltando el corral, lo rompió, no podía detenerse, siguió corriendo, había una gran batahola, perros, hombre, vacas... todos la miraban, pero no se detuvo, corrió, corrió y corrió, hasta que los perdió de vista.


Estaba sola en un mundo que no conocía, había caminado por horas sin agua, sin comida. Se había acostumbrado a seguir al ganado y no decidir sus cosas, hacer lo que el amo quisiera. Ahora era libre, pero le costaba asimilar ese sentimiento, de decidir, de elegir.


Cuando ya estaba cansada de tanto andar, casi rendida ve a lo lejos un prado, verde, como aquellos que escuchaba de los cuentos de su madre. Corrió hasta llegar, un poco enferma, deshidratada. Comió, bebió, durmió, jugó. Estuvo días, disfrutando de este lugar. Estaba feliz, pero sola.

Continuara...
Publicadas por Sariita a la/s 9:08 |  

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